En un escenario complejo a nivel global, marcado por el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y la incertidumbre económica, el sector de los combustibles líquidos en España ha sabido capear el temporal, con cifras que revelan la fortaleza de la capacidad de refino del país y los importantes avances de una red de estaciones de servicio en plena transformación.

Hablamos de una industria que, a nivel económico, da empleo a más de 200.000 personas (entre directos, indirectos e inducidos) y se posiciona como la cuarta industria exportadora de España con un saldo neto de más de 24.000 millones de euros y una aportación a las arcas públicas superior a los 43.000 millones, lo que supone casi tres puntos del PIB de España, según recoge la 'Memoria 2024' publicada por la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE). Sus empresas asociadas (bp, Galp, Gunvor, Moeve, Repsol y Saras Energía) invirtieron más de 2.000 millones en 2024 y, en los próximos cinco años, hay anunciadas inversiones por valor de más de 16.000 millones para la producción de combustibles renovables y tecnologías bajas en carbono.

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