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27 de Enero de 2026 | Categoría: Economía
El panorama hace un año no era nada halagüeño para los fabricantes, ya que se tenían que enfrenar a un muro que parecía casi infranqueable. La normativa impuesta por la Unión Europea en relación a las emisiones de CO₂ (la conocida como regulación CAFE), exigían una reducción drástica en las emisiones medias de sus flotas de vehículos nuevos.
Para muchos, eso significaba vender más coches eléctricos o híbridos enchufables de lo que el mercado estaba dispuesto a absorber en ese momento. Volkswagen, el gigante alemán, ya había advertido que podría pagar hasta 1.500 millones de euros en sanciones solo por ese año. Pero la realidad del mercado intervino. Las ventas de vehículos eléctricos en Europa se estancaron en torno al 13% de cuota, lejos de las expectativas que habrían permitido cumplir los objetivos individuales de cada grupo automovilístico.
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