Tras una accidentada gestación, hoy echa a andar la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el macrorregulador que reemplaza a la Comisión Nacional de Energía (CNE), a la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), a la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), y a la Comisión del Sector Postal (CNSP), y que asume también el papel de la Comisión de Regulación Económica Aeroportuaria, del Comité Regulador Ferroviario y del Consejo Estatal de Medios Audiovisuales.

El pasado viernes, el Consejo culminó el nombramiento de los directores por parte de los consejeros del organismo, una vez que Beatriz de Guindos dimitiera la semana anterior como directora de Competencia tras el revuelo generado por su nombramiento, agravado al conocerse que la iba a sustituir Micaela Arias, hija del ministro de Agricultura. Y aprobó el reglamento de régimen interior que regula su actividad.

Precisamente horas más tarde, Luis de Guindos firmó la Orden Ministerial que inaugura el organismo, según publicó el BOE el sábado. Los reguladores preexistentes todavía no han cesado su actividad, sino que lo irán haciendo a lo largo de la semana, como si se tratara del relevo de un coche en marcha.

La elaboración del anteproyecto de ley tuvo que sortear las críticas de la Comisión Europea, de los propios reguladores y de los expertos por la falta de independencia del organismo y los problemas que ocasionaba la fusión de las funciones de supervisión y regulación.

Una vez enmendado el texto en el Congreso y de haber pactado con PNV y CiU, el proyecto vivió su particular cuenta atrás en el verano, ya que la ley obligaba a que culminara antes del 6 de octubre. El 5 de septiembre, el Congreso aprobó el nombramiento, a propuesta del Gobierno, de los diez consejeros de la CNMC, que preside José María Marín Quemada.

El superregulador “intensificará las reformas estructurales” que ha acometido el Gobierno, aseguró Marín Quemada en la Cámara Baja. El nuevo presidente se comprometió a comparecer nuevamente en las Cortes “cuanto antes” para explicar el Plan Estratégico de Actuación que pretende elaborar con los objetivos del nuevo ente y destacó que intentará que no se retrasen las resoluciones que están en marcha y se inicien pronto las nuevas.

El organismo está compuesto por cuatro direcciones sectoriales, divididas a su vez en subdirecciones y el ajuste de su estructura permitirá un ahorro de alrededor de 30 millones anuales, la mayoría en la eliminación de 40 consejeros y en la no creación de comisiones. Pero no en edificios, ya que de momento se radicará en Alcalá 47 de Madrid, sede de la CNE, utilizará las dependencias de la CNC en Barquillo, y mantendrá la oficina de la CMT en Barcelona. Nace con un presupuesto de 52,7 millones.

Los nuevos directores surgen de la promoción interna y desde el organismo destacan su perfil internacional. La excepción es Fernando Hernández Jiménez-Casquet, director de Energía –un sector en pie de guerra por la reforma eléctrica y el déficit de tarifa– hasta ahora asesor en la Secretaría de Estado de la Energía del Ministerio.