La postura consensuada por los grandes grupos de la Eurocámara establece una rebaja media de emisiones del 87,5 por ciento de cara a 2035, tomando como referencia los 95 g/km vigentes en 2021. Esta meta resulta sensiblemente más permisiva que el recorte del 90 por ciento planteado por la Comisión Europea a finales de 2025 y entierra definitivamente la exigencia de alcanzar el 100 por ciento de emisiones cero.

Según las estimaciones del organismo ecologista Transport & Environment, este ajuste normativo permitirá que hasta un 39 por ciento de los turismos vendidos a partir de 2035 sigan llevando motor de gasolina o diésel. Los grandes beneficiados de este cambio serán los esquemas híbridos enchufables y los eléctricos de autonomía extendida. Asimismo, el texto contempla reconocer a partir de 2030 como vehículos de cero emisiones a aquellos impulsados por combustibles sintéticos o biocombustibles neutros.

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