Hace ya casi dos años que las principales petroleras españolas ponían en el mercado una nueva generación de combustibles denominados renovables, la clave de estos carburantes está en llegar a la misma molécula de la gasolina y del gasóleo tradicionales pero sin partir del petróleo.

Así dicho parece sencillo pero nada más lejos de la realidad, este tipo de carburantes se diferencia de los biocombustibles, que también se basan en un procedimiento similar, en la materia prima de la que parten. Precisamente el problema de los biocombustibles tradicionales es que suelen usar maíz y otro tipo de cultivos, lo que devasta grandes extensiones y provoca hambrunas en los países en desarrollo al dispararse el precio.

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