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17 de Enero de 2014 | Categoría:
La semana pasada Ford presentó en el CES de Las Vegas un prototipo de vehículo que incorporaba las tecnologías más prometedoras de cara al futuro de la automoción: el Ford C-MAX Solar Energi Concept. Calificado por la propia compañía como un adelanto del vehículo autosuficiente del futuro, este modelo híbrido no solo cuenta con motor eléctrico, sino que está provisto de unas placas fotovoltaicas que le permiten cargarse directamente con la energía del sol, es decir, sin necesidad de enchufarse a la red eléctrica. "Basta con dejarlo un rato aparcado al sol", ejemplifica Víctor Piccione, responsable de comunicación de Ford.
Una lente de concentración solar similar a una lupa multiplica la potencia de los rayos solares. Al utilizar energía renovable se calcula que un coche así reduciría las emisiones anuales de gases invernadero de un usuario medio en cuatro toneladas métricas. No obstante, mantiene el motor convencional para asegura la funcionalidad del vehículo: "Puede estar aparcado en un parque subterráneo o en un día de invierno feroz y no recargarse bien... por eso se tienen la posibilidad de utilizarlo como un híbrido enchufable convencional o con motor el motor de combustión".
Es esta necesidad de "funcionalidad total" la que está impulsando a los coches híbridos frente a las opciones más ambiciosas del coche eléctrico puro. Y es que la tecnología aún tiene que desarrollar algunos frentes.
HACER GRANDES VIAJES
Uno de los mayores problemas que tienen los motores eléctricos a día de hoy es la autonomía. Solo se cargan lo suficiente para rodar durante 50 kilómetros. Una distancia que le puede valer a quien utiliza su vehículo para ir y volver del trabajo en una ciudad pequeña, pero insuficiente para quien lo utiliza para ir a los fines de semana a su pueblo. "Es el frente clave que se está trabajando en la industria, que los motores eléctricos lleguen a unas autonomías razonables, equiparables a las que se consiguen con un motor de combustión".
Otro problema no menos grave es el tiempo de recarga. Explica Piccione que éste varía en función del punto de recarga, pero admite que en un eléctrico en el enchufe de casa "puede tener unos tiempos de recarga desde vacío a plena carga de en torno a las ocho o diez horas". En punto de recarga rápida se puede reducir a menos de la mitad, pero la contrapartida es que "las cargas rápidas afectan a la vida útil de la batería".
Además, se necesitan infraestructuras de recarga útiles. No basta con un solo punto en el centro de una ciudad si realmente se quiere impulsar un parque automovilístico significativo.
En estas circunstancias, el 'híbrido' se plantea como la solución más equilibrada entre la necesidad de reducir la dependencia del petróleo y que los automovilistas no pierdan autonomía. En España se comercializan ya más de 30 modelos híbridos y aunque sus ventas siguen siendo testimoniales, no cesan de crecer. Eso sí, empresas como la propia Ford tampoco dejan de lado los motores convencionales convencidos de que "los motores diesel y de gasolina van a seguir evolucionando para conseguir unos modelos de emisiones cada día más bajos y eficaces; en un horizonte lejano seguirá siendo la opción mayoritaria"
¿DE VERDAD ES MÁS ECOLÓGICO?
Otra pregunta que se impone es saber si estos coches eléctricos e híbridos que en las publicidades se venden como 'verdes' de verdad resultan más ecológicos. Y más baratos. Sobre todo si tenemos en cuenta que la energía que los mueva, aunque sea eléctrica, habrá que generarla de alguna manera. Y, seguramente no siempre va a ser renovable, ni mucho menos barata.
La organización ecologista Greenpeace aclaró su posición http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/other/presentaci-n.... La organización se declara "partidaria de la electrificación del transporte". Pero "únicamente si se desarrolla bajo unas condiciones muy concretas que aseguren la reducción de las emisiones de CO2 del sector, la principal condición es que hay que garantizar que la electricidad usada para recargar las baterías de estos coches provenga de fuentes energéticas cien por cien renovables". Un ejemplo aproximado de este ideal ecologista sería el prototipo que se mencionaba al principio.
Greenpeace calcula que el cambio al coche eléctrico tampoco tiene por qué suponer un incremento demasiado grande en la demanda total de energía. "Asumiendo un uso de hasta 30 millones de vehículos de batería eléctrica e híbridos enchufables en la carreteras de la Unión Europea, el aumento en la demanda de electricidad sería inferior al 3% en comparación con la demanda actual", aseguran.
Piccione matiza también las repercusiones medioambientales. "En el cómputo total puede que no se note demasiado la ganancia, pero sí en las grandes concentraciones urbanas, donde la reducción drástica de las grandes las emisiones de gases será una gran ayuda".
Diana García