+34 91 534 79 37
06 de Noviembre de 2013 | Categoría:
Si alguna vez soñaron con convertirse en Michael Knight y tener su KITT particular, aquel Pontiac superdotado de la serie televisiva El coche fantástico, fiel escudero del personaje que interpretaba David Hasselhoff, puede que su sueño no fuera una quimera. E incluso puede que esté más cerca de lo que imaginan. Los fabricantes de automóviles llevan años trabajando en vehículos autónomos, coches que no precisan de un conductor que frene, acelere o sortee obstáculos, porque son capaces de llegar hasta el destino deseado sin que el automovilista toque una sola palanca. Google ya los está probando en Estados Unidos. Y Nissan ha dado una fecha para su lanzamiento al mercado: 2020.
Pero hasta que llegue el momento en el que uno pueda subir a su coche y leer el periódico o usar el iPad sin preocuparse del volante o los pedales, hay todavía muchas dudas por resolver. Los cambios necesarios en la legislación sobre seguridad vial o la regulación de las pólizas de seguro, —es decir, determinar quién es el responsable en caso de accidente— son algunas de las cuestiones sobre las que todavía no hay consenso. Aunque la mayor incertidumbre a despejar es una: ¿es completamente seguro que el coche conduzca sin la intervención del ser humano?
Nevada, Florida y California, en Estados Unidos, han sido los primeros testigos de lo que muchos expertos consideran el cambio más trascendental de la conducción de vehículos a motor desde su invención. Desde hace poco más de un año, los tres Estados han dado permiso para que circulen por sus carreteras coches autónomos en pruebas, que deberán llevar matrículas que los identifiquen como vehículos sin conductor.
Japón también entregó el pasado septiembre la primera matrícula a un vehículo autónomo de Nissan, que podrá circular en pruebas por carreteras públicas japonesas. “Es una matrícula ordinaria para un coche extraordinario”, afirmó el presidente de Nissan, Carlos Goshn. Su excepcionalidad radica en las maniobras que puede efectuar sin que intervenga mano humana alguna: podrá mantenerse en el carril y cambiar de carril cuando sea necesario, tomar salidas, adelantar a vehículos lentos o detenidos, decelerar en autopista en situaciones de atasco y detenerse en semáforos en rojo. Y esto es solo el principio. Según Goshn, “este programa de pruebas permitirá acelerar el desarrollo de las tecnologías para la conducción autónoma”.
Porque la competencia entre los fabricantes de vehículos, que tratan de ser los primeros en desarrollar el coche inteligente definitivo, es frenética. Además de Google y Nissan, hay proyectos similares en BMW, Audi, Mercedes-Benz, Volkswagen, Volvo, Ford, General Motors, Honda, Hyundai y Toyota; lo que sugiere una idea de la importancia que dan las compañías a la nueva generación de vehículos. Todos ellos investigan una compleja tecnología que combina el uso de radares, escáneres, videocámaras, sensores ultrasónicos y dispositivos de navegación conectados a satélites. Incluso en España, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hecho sus primeras pruebas de conducción autónoma con el prototipo Platero.
Un planteamiento distinto, aunque también orientado a la conducción sin conductor, es el proyecto Sartre, que financia la Unión Europea. Consiste en la creación de caravanas de vehículos conectados tecnológicamente, de manera que un conductor sería el guía del convoy y el responsable de la ruta mientras que el resto se sumaría a la caravana y se dejaría llevar. El experimento ya se ha ensayado en un circuito en Escocia y en una carretera de Barcelona.
MÁS INFORMACIÓN EN elpais.es