La foto regulatoria del mercado gasolinero se mueve por dos carriles. Por un lado, la Comisión Nacional de Energía (CNE) —nuevo regulador que absorbió funciones— levantó en junio la suspensión de términos y reactivó la recepción y resolución de trámites que estaban parados desde marzo. Por otro, circula un borrador del nuevo Reglamento de Hidrocarburos que reduciría a 10 años la vigencia de los permisos para estaciones de servicio. ¿Qué significa para el consumidor y para los inversionistas?

Primero, el descongelamiento de trámites. Desde el 13 de junio, con la publicación del acuerdo que reanudó plazos, la CNE retomó expedientes heredados de la CRE y de Sener, en línea con los cambios legales que reordenaron el sector. En la práctica, eso se tradujo en una ola de resoluciones: aperturas, modificaciones y regularizaciones que estaban atoradas. La expectativa empresarial es que el backlog empiece a limpiarse en lo que resta de 2025. Para ciudades con poca oferta o proyectos frenados, el efecto puede ser tangible: más estaciones, más competencia en colonias donde hoy hay poca densidad.

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