Esta respuesta a la crisis energética amenaza con trasladar presión adicional sobre los precios mundiales de los alimentos, cuando los precios del aceite vegetal ya se encuentran en su nivel más alto desde 2022. T&E advierte a los gobiernos de que corren el riesgo de cambiar una crisis de combustible por una crisis alimentaria.

El aumento de los mandatos de mezcla de biocombustibles en el transporte por carretera puede intensificar la competencia por cultivos clave —como aceites vegetales, maíz o azúcar— que también se utilizan para alimentación humana y animal. En mercados ya tensionados, esta demanda adicional puede reducir el margen de seguridad de las reservas agrícolas y presionar aún más los precios de los alimentos.

Puede leer la noticia completa en TRANSPORTE PROFESIONAL