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03 de Diciembre de 2013 | Categoría:
Canarias no quiere oír hablar del petróleo porque «no hay alternativa» al modelo de sol y playa. El Gobierno insular insistió ayer en que no es una solución al desempleo ni una oportunidad económica, y apostó por la movilización social para frenar las prospecciones al este de las islas de Fuerteventura y Lanzarote, autorizadas por el Gobierno y que Repsol prevé comenzar el próximo mes de mayo.
En su frontal oposición al proyecto, el Ejecutivo regional lanzó ayer una campaña de sensibilización para pedir ayuda internacional contra el plan con el respaldo de instituciones regionales y locales, partidos políticos como PSOE, IU y Coalición Canaria, sindicatos y numerosas organizaciones ecologistas.
Su argumento es que el petróleo pone en «riesgo» las privilegiadas condiciones naturales de las islas, un atractivo que lleva a 12 millones de turistas a visitarlas cada año. «Destruirá muchos más empleos» que «los escasos que puedan generar» y se traducirá en «serias pérdidas en los ingresos turísticos», afirma. Y a ello se suma la amenaza de un derrame o una marea negra que supondría, a su juicio, una mancha «de nefastas consecuencias» para su principal motor económico.
El presidente canario, Paulino Rivero (CC), desdeñó los cantos de sirena que esgrime el Gobierno para seducir a una autonomía con una tasa de paro del 35%. «Es un recurso que genera dinero sólo para unos pocos», dijo; y frente a las promesas de impacto económico en la sociedad, puso como ejemplo lo que ocurre en países con grandes reservas como Guinea, Venezuela o Argentina. «No es la panacea», concluyó. En este sentido, recalcó que el petróleo sería pan para hoy y hambre para mañana: el crudo «tiene un principio y un fin», mientras que el valor de la naturaleza es «permanente».
Dirigentes políticos como Soraya Rodríguez (PSOE), Gaspar Llamazares (IU) o Ana Oramas (CC) apoyaron ayer en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la presentación de la campaña global savecanarias.org, web donde se recogen firmas para provocar una presión social suficiente para que el Gobierno dé marcha atrás a este «atropello» e imposición «unilateral», en palabras de Rivero.
Sin embargo, el ministro de Industria, José Manuel Soria, insistió precisamente desde Canarias –en concreto desde Las Palmas– en que el Gobierno «lo que pretende es introducir una actividad económica adicional» al turismo. Y aludió al tema del paro: «Hay quienes pueden pensar que, con un 60% o 70% de desempleo, como lo hay en desempleo juvenil en algunas partes de la comunidad autónoma, sobran actividades industriales, sobran actividades económicas».
Álvaro Carvajal