Tras acordar la Unión Europea entre 2022 y 2023 que los objetivos climáticos exigían prohibir la venta de vehículos de combustión a partir del año 2035, y preparar durante casi 3 años a fabricantes y consumidores hacia una medida considerada radical desde muchos sectores, finalmente ha habido marcha atrás.

La semana pasada la Comisión Europea presentó una nueva propuesta donde revertía su decisión y apostaba por flexibilizar las normas y seguir permitiendo la venta de coches diésel, gasolina e híbridos. Eso sí, con una importante reducción obligatoria de emisiones que, en la práctica, hará que prácticamente tengan que desaparecer de la oferta y los catálogos de los fabricantes.

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