El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y la extensión del conflicto a toda la región ha levantado de nuevo todas las alarmas sobre la elevación de los precios de los carburantes, el primero que ya lo ha dejado sentir es el gas natural, y la consiguiente inflación que arrastrará.

Es un escenario que recuerda al del inicio de la guerra en Ucrania, tras la invasión de Rusia, conflicto que cuatro años después continúa, cuando los precios del gasóleo y del gas natural se elevaron tanto que hicieron la continuidad de las empresas de transporte inviable. Una serie de medidas negociadas entre el Gobierno y las organizaciones de transporte del Comité Nacional dio lugar a una serie de normas que contribuyeron a la sostenibilidad de las empresas de transporte, así como la medida temporal de ayudas por el gasóleo, gas natural licuado y comprimido y gasolina para las empresas de transporte.

En España, las estaciones de servicio ya han empezado a repercutir esta inestabilidad en los precios en surtidor, aunque, como denuncia FENADISMER, el combustible que ahora mismo están dispensando lo han adquirido hace meses a unos precios mucho más bajos, pero, subidas de hasta 15 céntimos/litro se están dejando ya sentir, más aún en el caso del gas natural.

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