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15 de Febrero de 2022 | Categoría: Actualidad
¿Pueden los ecocombustibles ser una alternativa real al automóvil eléctrico? Se trata de combustibles líquidos neutros o bajos en emisiones de CO2, producidos a partir de residuos urbanos, agrícolas o forestales. Desde plásticos a aceites usados. Eso sí, para elaborar estos ecocombustibles en cantidades suficientes para atender la demanda serían necesarias importantes inversiones en las refinerías. ¿Estarían las empresas respaldadas en este sentido? ¿Hasta qué punto es rentable esta alternativa?
«Se sigue apostando por la electricidad casi como única energía para el futuro. El hidrógeno está aún lejos de ser una opción a corto plazo a no ser que se consiguieran bajar sus costes de manera radical; y se han promulgado numerosas normas para fomentar la compra de coches eléctricos. Los profesionales del sector creemos firmemente que a corto plazo la mejor opción consiste en no cambiar de tipo de vehículo, pero sí en los combustibles que lo mueven», afirma Alejandro Ripoll, presidente de la Agrupación Española de Vendedores al por Menor de Carburantes y Combustibles (Aevecar).
Víctor García Nebreda, secretario general de la Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de la Comunidad Autónoma de Madrid (Aeescam), responde a todas las incógnitas que plantean este tipo de combustibles.
¿Qué son los biocombustibles? ¿Cuáles son sus principales ventajas?
Fundamentalmente las menores emisiones de CO2, pudiéndose llegar a emisiones netas cero, que es el objetivo europeo para el año 2050. Además, potenciaría la economía rural y la economía circular y reduciría considerablemente nuestra dependencia energética del exterior. Hoy en día importamos todo el petróleo y las materias primas de los ecocombustibles se generarían prácticamente en su totalidad en nuestro país.
¿Se pueden utilizar en un automóvil cualquiera o se requieren de cambios en el motor para su uso?
Los biocombustibles se vienen utilizando ya por normativa española y europea. Cuando nosotros cargamos el depósito de nuestro automóvil, ya sea gasolina o gasóleo, un 10 % de estos combustibles ecológicos ya van dentro. Lo que habría que hacer es que en vez de un 10 % se fuera aumentando el porcentaje. Por cada 1 % que aumentemos de estos ecocombustibles estamos reduciendo 800.000 toneladas de CO2. Los ecocombustibles están en un limbo. De momento, ese 10 % que llevan la gasolina y el diésel está pagando los mismos impuestos. Y si en vez de un 10 % le metiéramos un 85 % seguirían pagando los mismos impuestos que los hidrocarburos.
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