La crisis del coronavirus está teniendo un impacto de una severidad insólita en la actividad económica. El Fondo Monetario Internacional proyecta que, como resultado de la pandemia, la economía global se contraerá un 3% en 2020. Un dramático giro después de cerrar 2019 con un crecimiento del 2,9%. Es un impacto “mucho mayor” que el de la crisis financiera de 2008 y 2009. Asumiendo que la pandemia se disipe en la segunda mitad del 2020, que es el supuesto de base del Fondo, la economía crecerá un 5,8% en 2021, a medida que la actividad se normalice, y ayudada por los estímulos de políticas públicas.

El Fondo advierte de que la predicción está rodeada de “una incertidumbre extrema”, pues depende de la interacción de numerosos factores. La evolución de la pandemia, la eficacia de las medidas de contención, el alcance de la disrupción en la oferta, los cambios de comportamiento de las personas, los efectos en la confianza… Todos ellos son elementos de los que dependerá la salida y que hacen que, según el Fondo, “predomine el riesgo de un resultado peor”.

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