Se sigue hablando y mucho, de que este año 2020 va a ser el despegue definitivo del coche eléctrico y parece que las marcas están apostando claramente por él, de momento, sobre todo por las multas mil millonarias que les pueden caer, pero analicemos un poco la realidad del mercado.

En primer lugar, vamos a ver cuáles han sido las ventas de vehículos nuevos en el año 2019.
Ventas 2019

  • Ventas de todo tipo de vehículos 1501.109
  • Ventas de turismos 1.258.260
  • Ventas de turismos gasolina 756.214
  • Ventas turismos diésel 351.105
  • Resto de turismos de otras energías 150.941

Vehículos eléctricos puros matriculados 23.000 aproximadamente, sumando turismos, motos, vehículos industriales y autobuses.

Se espera llegar a las 65.000 matriculaciones para el 2020, objetivo ambicioso porque supone casi triplicar las cifras de este año. En el mes de enero de 2020 se han matriculado 1.468 turismos eléctricos, de ellos 642 en Madrid, 161 en Toledo, donde tradicionalmente matriculan algunas de las flotas que trabajan en Madrid y 121 en Barcelona. En el resto de provincias la media es de 10 turismos más o menos.

Esto supone que el 1.5 % de los vehículos vendidos en nuestro país son eléctricos.

Según datos de distintas entidades, en España circulan hoy en día unos 90.000 vehículos eléctricos, de los cuales un 40% son coches, un 28% son motos y el resto son vehículos industriales y autobuses, además hay que tener en cuenta que una parte de ellos pertenecen a empresas de Car Sharing y otra importante a empresas de transporte público. El parque de vehículos es de casi 28 millones de unidades a día de hoy.

El texto final del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima del gobierno español prevé que para el año 2030 habrá 5 millones de vehículos eléctrico circulando por nuestro país. Por lo tanto, tendremos que pasar de las aproximadamente 23.000 matriculaciones del año 2019 a una media de 500.000 anuales. Se podrá argumentar que el crecimiento va a ser progresivo y que será mayor en los últimos años, pero en todo caso no será fácil de alcanzar.

Aunque se cumplan las previsiones, la realidad será que en el año 2030 seguirán circulando por nuestras carreteras y ciudades al menos unos 23 millones de vehículos que se alimentarán con combustibles fósiles.

Es posible que se produzca una revolución industrial de dimensiones hasta ahora no conocidas, se está invirtiendo mucho dinero y no hay nada descartable, y que el precio de estos vehículos sea asequible a la media de los ciudadanos españoles, pero de no ser así, esta será la situación de nuestro parque automovilístico, suponiendo que se cumplan los objetivos del Gobierno, que son los de la Unión Europea.

Es verdad que no existe una red de puntos de recarga que permita un uso más optimizado del coche eléctrico, pero aun cuando la hubiera, sigue sin resultar atractivo viajar teniendo que parar cada 250 km, como mucho, para recargar la batería en una carga rápida que nos llevará entre 30 y 45 minutos como mínimo. En todo caso y para que se puedan alimentar las baterías de esos 5 millones de coches en 2030, harían falta muchos puntos de recarga para que cuando salgan a la carretera no se encuentren con qué hay 10 coches esperando a cargar en el mismo punto, y una red eléctrica que permita que en ubicaciones residenciales se multiplique por 100 la oferta de energía en algunos momentos, o llegue a puntos donde hoy no llega; y supongo que muchos aparcamientos semi gratuitos para que todos aquellos que no tienen plaza de garaje y les gustaría tener un coche eléctrico pudieran hacer una recarga nocturna, que es la más viable y barata.

La realidad hoy es que el coche eléctrico, según las encuestas realizadas en países de la UE, sólo lo compraría 1 de cada 10 ciudadanos europeos.

Finalmente, me gustaría incidir en un dato, la edad media del parque automovilístico español es de 12,5 años, y lo que es peor, debido a la incertidumbre creada entre los consumidores sobre la tecnología óptima para la compra de su nuevo vehículo, han aumentado en el último año, de forma extraordinaria, las compras de vehículos de segunda mano de más de 15 años de antigüedad, con precios lógicamente muy baratos, lo que no ha hecho más que envejecer, aún más, nuestro parque. Esto nos lleva a una rápida y obvia reflexión:

Tenemos un parque automovilístico obsoleto y como consecuencia, altamente contaminante.

Por otra parte, tenemos una industria dependiente del automóvil, que es sin duda la más importante de nuestro país y cuya reconversión va a ser complicada y dolorosa.

Creo que todos estamos de acuerdo en la necesidad de una economía limpia y que hay que tomar medidas para que esto sea una realidad en el año 2050, pero mientras llegamos a ese día tomemos medidas que empiecen a producir una disminución de emisiones contaminantes hoy.

Una vez más insistimos en lo mismo, lo único realista hoy en día es incentivar la compra de coches nuevos, se muevan con la energía que sea, Electricidad, Gas, GLP, Gasolina, Diesel o Hidrógeno. De paso haremos una distribución más justa del dinero de los contribuyentes, no todo el mundo tiene a su alcance económico un coche eléctrico.

Un coche Diesel fabricado a partir del año 2018 contamina, de media, un 84% menos en NOX y un 90% menos en partículas que uno fabricado hace 15 años, y produce un 15% menos de CO2 que uno de Gasolina.

LO QUE DE VERDAD CONTAMINA ES UN COCHE VIEJO, SAQUEMOSLE DEL MERCADO

Víctor García Nebreda. Secretario general de AEESCAM y AEVECAR